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La gestora Dunas Capital alcanza 5.300 millones de euros en su décimo aniversario

Una década después de su constitución, la gestora independiente Dunas Capital celebra su aniversario con una cifra que resume su trayectoria: más de 5.300 millones de euros bajo gestión. Pero más allá del crecimiento patrimonial, la firma ha querido destacar las decisiones estratégicas y filosóficas que han guiado su camino en un periodo marcado por tipos de interés negativos, una pandemia global, conflictos bélicos, el retorno de la inflación y un endurecimiento monetario sin precedentes.

La compañía articula su celebración bajo el lema «Decisiones de 10. Desde hace 10», una fórmula que sintetiza su enfoque: diez principios que van desde la preservación del capital hasta situar al cliente en el centro de todas las decisiones. Según explica la gestora, esta secuencia no es casual, sino que refleja la arquitectura completa de su modelo de negocio.

Preservación del capital como pilar fundamental

El primer principio que destaca Dunas Capital es la preservación del capital, un concepto que va mucho más allá de prometer ausencia de pérdidas. Se trata de ordenar el proceso de inversión para que la primera pregunta no sea cuánto puede ganar una operación, sino qué puede salir mal. La gestora recuerda que una caída del 20% en una inversión requiere posteriormente una subida del 25% solo para recuperar el punto de partida, lo que convierte al riesgo en un factor determinante de la capacidad de composición de capital a largo plazo.

Este enfoque ha condicionado toda la estrategia de la firma, obligándola a medir el coste potencial de equivocarse antes de celebrar las ganancias esperadas. Para Dunas, la ambición consiste en asumir riesgo únicamente cuando está adecuadamente compensado y mantener margen de maniobra cuando las condiciones no lo justifican.

Independencia, transparencia y análisis riguroso

La condición de gestora independiente, segundo pilar de su filosofía, ha permitido a Dunas construir una oferta propia y mantener autonomía en sus decisiones de inversión, especialmente en momentos en que las elecciones resultan incómodas o van contra el consenso del mercado. Esta libertad elimina coartadas: el criterio debe sostenerse con argumentos propios incluso cuando el entorno empuja en direcciones diferentes.

La transparencia, tercer elemento del modelo, adquiere especial relevancia cuando los resultados no son los esperados o cuando es necesario explicar riesgos crecientes. Dunas defiende que la confianza no se construye ocultando la incertidumbre, sino explicándola con claridad. Por su parte, el análisis riguroso implica no solo encontrar razones para invertir, sino también buscar activamente los argumentos que desaconsejarían una operación, convirtiendo el rigor en una disciplina de contradicción permanente.

Crecimiento prudente e integración de trayectorias

Durante 2025, Dunas incrementó su patrimonio bajo gestión en un 35%, cerrando el ejercicio por encima de los 5.300 millones de euros. Sin embargo, el CEO de la compañía, David Angulo, subraya que este crecimiento se ha acompañado de inversión en sistemas, distribución, talento y gobierno corporativo. La prudencia, en este contexto, deja de ser mera cautela para convertirse en infraestructura que permite crecer sin improvisar.

La firma también ha integrado experiencia acumulada durante décadas. En 2016, la incorporación de Inverseguros sumó más de treinta años de trayectoria en los mercados. Ocho años después, en 2024, la adquisición de Gesnorte añadió otro equipo con una visión afín centrada igualmente en la preservación del capital. Estas operaciones no solo ampliaron la compañía, sino que incorporaron conocimiento y equipos que hoy forman parte de una toma de decisiones colegiada.

Gestión multiactivo y diversificación de soluciones

Uno de los elementos diferenciadores de Dunas Capital es su apuesta por la gestión multiactivo. En 2017, la gestora lanzó la gama Dunas Valor con un enfoque que compara oportunidades en distintas clases de activos y analiza la cartera de forma integral, no como posiciones aisladas. Este modelo se apoya en un sistema propietario de análisis fundamental denominado «Value-Cross Asset & Risk».

Más allá de las carteras líquidas, la firma ha desarrollado capacidades en activos alternativos, inmobiliario y deuda a través de divisiones como Dunas Capital Alternatives y Dunas Capital Debt. Esta diversificación de soluciones responde a la realidad de que inversores con objetivos similares pueden requerir instrumentos diferentes según su horizonte temporal, tolerancia al riesgo o necesidades de liquidez.

Mantener el criterio en entornos cambiantes

«No buscamos anticiparnos a todo. Buscamos ser consistentes», afirma David Angulo en el mensaje del décimo aniversario. La consistencia, sin embargo, no equivale a rigidez. La gestora defiende que su criterio implica cambiar la composición de las carteras cuando cambian los hechos, pero no cuando cambia únicamente el sentimiento del mercado. Esta disciplina puede significar esperar mientras otros compran, reducir posiciones que todavía suben o abandonar ideas en las que ya se ha invertido mucho trabajo. La decisión correcta no siempre coincide con la decisión cómoda.

En clave: Por qué importa

El caso de Dunas Capital ilustra cómo una gestora independiente puede crecer de forma sostenida en un entorno complejo sin renunciar a sus principios fundacionales. En un sector donde el tamaño y la rentabilidad a corto plazo suelen dominar la conversación, la firma plantea que el crecimiento debe estar subordinado a la preservación del capital y a la coherencia estratégica. Su décimo aniversario no solo mide el patrimonio alcanzado, sino que pone el foco en las decisiones que han permitido ese crecimiento sin sacrificar el criterio ni la transparencia.

Para inversores y ahorradores, el modelo de Dunas ofrece una referencia sobre cómo evaluar gestoras más allá de las rentabilidades pasadas: importan los procesos, la independencia real, la cultura de análisis y la capacidad de explicar tanto los aciertos como los errores. En un contexto de incertidumbre persistente y volatilidad estructural, estas variables pueden resultar tan determinantes como los números de rentabilidad a la hora de construir una relación de largo plazo con una gestora de activos.

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